Los Cavaliers, de la mano de LeBron James y Kevin Love, desinflaron todas las expectativas de los Celtics con una victoria clara y convincente en el primer partido de la final del Este, en el TD Garden de Boston (104-117). Los reservas de los Celtics atenuaron el castigo en los minutos finales, cuando la suerte ya estaba echada y los Cavaliers se sabían ganadores después de haber llegado a dominar por 28 puntos.

La demostración de superioridad fue tal, que pronto empezó a sospecharse que los Cavaliers, además de una declaración de autoridad, pretendieron también enviar un mensaje al que se prefigura como su posible rival en la final.

El marcaje de Kyrie Irving desactivó a Isaiah Thomas y Olynyk no recordó para nada la impresionante y decisiva actuación en el séptimo partido de la semifinal de Conferencia ante Washington.